Panel 1. La Política Cultural Como Instrumento de Desarrollo - Relatoria 4

Lucina Jiménez

Agradeció a los realizadores de este evento por provocar esta reflexión acerca de las políticas culturales.

 

La política cultural debe ser discutida desde una perspectiva de política pública. Con esto se refiere a debatir toda intervención u omisión institucional, para crear o romper los nichos que impulsan o inhiben a la cultura como instrumento de cohesión social, como instrumento de creación e innovación.

 

El Estado mexicano implementó un modelo de política cultural definido en los periodos postrevolucionarios. Además, con este mismo modelo, logró sortear la crisis de los 80´s (década perdida). En términos generales, hubo un avance en México que permitió respaldar y contribuir a una “democracia cultural”. Se abrieron espacios de innovación artística con incidencia directa en el desarrollo cultural del país.

 

Sin embargo, es momento de, como bien se plantea en este coloquio, plantear la reconfiguración estratégica de una política cultural, que se constituya como pilar fundamental de la “construcción de futuro” para México.

 

Para esto, se requiere crear las condiciones necesarias para que la diversidad cultural se desenvuelva en el contexto mexicano. Se requiere mayor inversión e impulso a la innovación desde una visión sectorial, una visión incluyente.

 

La política cultural debe responder a una “nueva generación”. Una nueva generación en donde el Estado se posicione como el agente facilitador que genera los nichos para los agentes que intervienen en la construcción cultural. En efecto, existe una ventana de oportunidad. El cambio de gobierno que estamos viviendo es una coyuntura crucial para incluir a la política cultural dentro del Plan Nacional de Desarrollo.

 

Nuestra realidad social exige que la cultura se articule con un enfoque de transversalidad. La política cultural debe tener efectos directos en la reducción de problemas tan graves como lo son la violencia y la pobreza, así como con el impulso a la competitividad. Una propuesta gira en torno a que la estructuración de una nueva política cultural podría partir de las ciudades que se encuentran en situación de emergencia.

 

Asimismo, lo ideal es generar una economía de la cultura que asegure su sustentabilidad. Esto requiere que el Estado provea de estímulos fiscales y fondos gravables a los impulsos creativos e innovadores del sector cultural.  La reconfiguración de las políticas culturales debe tomar en cuenta reformas institucionales que incluyan la planeación y evaluación de las políticas. Es decir, que la intervención del Estado, en cuestión cultural, se someta a indicadores de desempeño.

 

Por último, los niveles de gobierno juegan un papel fundamental. En especial el nivel municipal que es el más cercano a la ciudadanía. Por tal motivo, este nivel de gobierno debe contar con la capacidad de gestión para llevar a cabo políticas públicas alineadas al impulso creativo e innovador proveniente de la cultura.