Estados Unidos y la hegemonía compartida

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 Con el tema “Crisis internacional y declive de la hegemonía estadunidense”, se llevó a cabo la segunda jornada del Primer Seminario de Relaciones Internacionales, la tarde del lunes 28 de noviembre, en el marco de la edición 25 de la FIL de Guadalajara.

 

En esta ocasión tocó el turno a Mark L. Schneider, Arturo Santa Cruz, José Luis García y David Crow quien moderó la mesa. Ante un salón 4 a su máxima capacidad, los ponentes disertaron sobre la situación hegemónica actual que Estados Unidos (EU) mantiene a escala global y que parece no ceder, a pesar de las recientes crisis.

 

Mark L. Schneider

En su participación el Director de la oficina de Abogacía de Washington y grupos de análisis para recomendaciones a la Casa Blanca, apuntó que hubo un momento histórico donde EU impuso reglas a otros gobiernos en América Latina, algo que ha disminuido desde el fin de la Guerra Fría, aún cuando no hubo una potencia militar que pudiera oponérsele.

Una de las principales fallas en que suele incurrir EU es que tiende a no mirar al pasado. En tanto sea así, no se puede construir el futuro. El caso más claro de esto, se dio en 2001, ya que aún cuando este país consideró que el sistema internacional debía desarrollarse sólo bajo reglas claras, después del 11 de septiembre, el gobierno estadunidense no buscó la simpatía internacional, sino que decidió tomar el camino de “blanco o negro” declarando unilateralmente como enemigo, a quien no apoyara su intervención militar en Irak.

Por otro lado, hubo un descuido de las condiciones fiscales, lo que eventualmente desembocó en la crisis que se vive hoy día.
Schneider concluyó que el contexto de la relación de EU con la región es muy diferente. China se ha constituido en el primer exportador a América Latina y Brasil en un nuevo líder regional. Ante esto, la mejor opción que tiene EU es optar por la ‘hegemonía compartida’, es decir no actuar unilateralmente sino cooperar con otros países del continente (en los ámbitos militar y económico) tanto en las decisiones y en las soluciones.

 

Arturo Santa Cruz

Por su parte, el profesor-investigador del Departamento de Estudios del Pacífico y director del Centro de Estudios sobre América del Norte (CESAN) comentó que después de 1988, año a partir del cual comienza el mundo unipolar, EU tuvo 20 años para consolidarse; sin embargo, desde 2008 se percibe un declive paulatino de su hegemonía.

Por un lado, hubo un crecimiento muy pequeño comparado con las potencias emergentes y por otro una muy pobre adaptación al multilateralismo. A decir de Santa Cruz el liderazgo político internacional de ese país ha disminuido, e incluso ha caído en cierto descrédito por algunas de sus acciones, como fue el caso de la no adhesión al protocolo de Kioto.

En veinte años, concluyó, EU y China serán actores esenciales en el panorama internacional, así que de no asumir de forma responsable el multilateralismo, éste representará más bien un riesgo en el ámbito económico.

 

José Luis García

En su participación el profesor-investigador del Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, sostuvo que hablar del declive de la hegemonía estadunidense, pese a diversos datos y signos que apuntan hacia esa dirección, es simplemente una exageración. Como prueba de lo anterior ofreció tres argumentos: la preeminencia indiscutible en el poderío militar, la supremacía económica y lo que denominó el “poder suave”.

Sobre el primer punto, señaló que EU posee en todo el mundo alrededor de mil bases militares; además, superan por más de 20 veces la capacidad armada de todos los demás países juntos y, por mucho, su tecnología aplicada a la guerra es la más avanzada.

Sobre el segundo aspecto aclaró que, si bien es cierto que Estados Unidos tiene diversos problemas económicos, como la deuda, el déficit fiscal y la depreciación de su moneda, comparativamente hablando, su situación en el contexto mundial no es alarmante, pues sigue siendo un poderoso mercado y, para muestra, señaló que ese país registra el mayor número de patentes al año y no es tan fácil descartarlo del juego. 
Sobre el rol hegemónico de China aseguró que es difícil preverlo con exactitud, pues, su complicada realidad interna: el autoritarismo de su Estado, la gran población rural con escasos ingresos, así como la dificultad que reviste su población que envejece, hacen pensar que hablar de este país como la nueva potencia en el corto plazo es muy aventurado.

Por último, hizo hincapié en que un aspecto muy importante en el sostenimiento de la hegemonía de EU es lo que se ha denominado desde el ámbito académico como el “poder suave”, es decir la capacidad que tiene este país para persuadir a las demás naciones de que su modelo de desarrollo es fuerte y vigente. Algunos indicadores de este poder son por ejemplo la preeminencia de su sistema educativo, cultural y civilizatorio.